Guia para madres primerizas

Te hemos creado una guía para madres primerizas, unos consejos para llevarlo mejor.  Acabas de tener a tu bebé, y ahora esperas que tu tripa vuelva a su estado inicial. Pero, ¡oh sorpresa! ¡No está ahí! En su lugar se encuentra una tripa ¡como de seis meses! No desesperes.El útero todavía está sobredimensionado y tardará unas seis semanas en recuperar su tamaño inicial.

¿Con ganas de salir a dar un paseo? Procura estar preparada media hora antes de lo previsto. Los recién nacidos tienen una tendencia a hacerse caca o vomitar justo en el momento que sales por la puerta.

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Es imposible empujar un cochecito y llevar un paraguas al mismo tiempo. Esto es algo que sólo descubrirás cuando llueva a cántaros y lleves diez minutos fuera de casa. ¿Nuestro consejo? Invierte en un chubasquero con capucha y olvídate del paraguas.

Seguro que esperabas que tu bebé tuviera piel de bebé, pero descubres que está cubierto de pequeños puntos blancos. No te preocupes, no se trata de un caso prematuro de acné. Se llama milium y se debe a que las glándulas sebáceas están poco maduras y se taponan. No intentes quitárselos, desaparecerán ellos solos.

Puede que te sientas un poco sudorosa y húmeda. Parece bastante desagradable, pero tu cuerpo tiene que eliminar todos esos líquidos que adquirió durante el embarazo. Ponte ropa ligera de algodón y bebe mucha agua.

¿Un mal día? No es raro. Si te sientes baja de ánimo, sal a la calle y queda con alguien. Ve al parque a dar un paseo, visita a una amiga para tomar café o vete de tiendas para oxigenarte. “Mantén el contacto con las mujeres de las clases de preparación al parto. Te ayudará hablar con alguien que está pasando por lo mismo que tú.

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Conocerás a toda una nueva especie humana: las mamás competitivas. Las reconocerás de inmediato por su arte de empujar el último modelo en cochecitos, su completa colección de sonajeros a cada cuál más mono y su conocimiento enciclopédico de cada obra de cuidados del bebé que se haya publicado. Y, por su puesto, su bebé hará cacas/ sonreirá/ echará los gases/ dormirá/ se moverá mejor y muchísimo antes que el tuyo. No te dejes impresionar ni compares a tu bebé con ningún otro. Cada uno tiene su propio ritmo y encanto, indudablemente.

Experimentarás una sensación de vértigo y miedo cuando tu pareja vuelva a su trabajo y tengas que quedarte sola con tu recién nacido durante las próximas ocho horas. Por el bien de tu salud mental, intenta quedar con una amiga o pariente cada día, al menos al principio. Y, recuerda, ¡no les importará verte con un pijama manchado ni con unos pelos de loca!

¡Te encantará llevar braguitas de papel! Bueno, quizás no te encante exactamente, pero hasta que no elimines los loquios (sangre, moco y tejidos del útero), por lo general hasta las seis semanas, son muy útiles. Eso significará menos ropa que lavar y menos lencería estropeada.

Necesitarás un montón de compresas y no de las de la regla. Hasta ahora había unas de algodón con una rejilla incomodísimas, pero acaban de lanzar unas especiales para el posparto. Se llaman Febus Pospart. Pregunta en tu farmacia.

Sé realista y no pienses que recuperarás tu silueta de inmediato. Puede que las celebridades entren en sus vaqueros a las ocho horas de dar a luz, pero en el mundo normal no esperes que esto suceda; antes de nueve meses o más, no tendrás tu talla de siempre.

Tu bebé todavía no puede hacer muchas cosas, pero sí verte. Cuando le das la lactancia a tu bebe, alcanza una visión de tu cara casi perfecta (aunque un tanto borrosa). Mírale, sonríele y háblale mientras le das de comer. Su cerebro trabaja, asume los acontecimientos, responde a los estímulos. En pocas semanas tendrás la recompensa: esa sorprendente primera sonrisa.

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Haz una nueva lista de prioridades

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Reduce tu lista de “cosas imprescindibles que tengo que hacer”. Si no cumples todo lo que te propones, te vas a agobiar y ya han pasado los días en los que podías limpiar el baño, enviar unos e-mail y hacer la compra en una frenética carrera de 40 minutos. No te culpes por no hacer demasiadas cosas. Ya estás haciendo mucho simplemente con alimentar y cuidar a tu bebé. Con un recado al día es suficiente.

No cabe duda de que tu bebé es muy importante, pero no te olvides de cuidar de ti misma. También es una prioridad y no has de descuidarla. Haz una pirámide imaginaria con tus prioridades y, por supuesto, ponte arriba del todo, a ti y a tu pareja en el siguiente nivel, y luego a ti y al bebé en el tercer nivel, y todos los demás en la base. Puede resultarte algo soberbio ponerte a ti misma antes que a nadie; sin embargo, para el bienestar del bebé es importante que la madre esté sana y feliz. Tus primeros meses de maternidad serán, sin duda, agotadores y frenéticos, pero también inolvidables. ¡Disfruta de tu nueva vida!

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